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miércoles, 15 de junio de 2016

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Hannah Arendt. Serie grandes pensadores del siglo XX




Hannah Arendt fue una pensadora clave y decisiva del siglo XX. Atravesó las vicisitudes del exilio y pudo, de algún modo, dar testimonio de aquello que marcó profundamente nuestro siglo. Un siglo XX cruzado y atormentado por sistemas políticos que, nacidos en la noche de la historia, se desplegaron como modelos dominantes. Hannah Arendt, no solamente fue testigo de esta realidad, sino que comenzó a desarrollar parte de su indagación y su reflexión en torno a los nuevos sistemas políticos. También sintió la melancolía por haber abandonado Alemania, esa patria que para ella era la patria de la lengua materna. Había dejado atrás una carrera promisoria, y una relación tumultuosa, tormentosa, amorosa y complicada con el gran filósofo Martin Heidegger. 


Poco a poco, se fue inclinando hacia una reflexión filosóficamente decisiva, en torno a la condición humana, a poder pensar la relación entre filosofía y política, e indagar sobre aquellas vicisitudes que habían marcado poderosamente toda la tradición de occidente: filosófica, política, estética y social. 

Siendo testigo del juicio contra Adolf Eichmann, Arendt, fue desarrollando una categoría, que ella denominó, la banalidad del mal, no pensando en el mal absoluto, demoníaco o diabólico, sino pensando en el mal que surge de lo cotidiano, de lo burocrático, el mal desplegado por un funcionario, incluso por alguien que puede ser un buen padre de familia. Quizá la gran tragedia, la enorme perplejidad de nuestra época, es que hombres y mujeres, comunes y corrientes, pueden quedar aprisionados en esta dinámica de la banalidad y ser parte de una lógica del prejuicio, de la criminalidad y la represión.
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Pierre Bourdieu. Serie Grandes pensadores del siglo XX






Pierre Bourdieu fue quizás uno de los sociólogos mas importantes de la tradición francesa, pero no simplemente vamos a escuchar aquel hombre que indagó sobre la problemática de la educación, del capital cultural, de los juicios de gusto, del campo cultural, los modos de reproducción de la dominación, si no que también vamos a tener la oportunidad de encontrarnos con un hombre que atravesó gran parte de los debates políticos, filosóficos, sociales y estéticos de los años 60s, 70s y 80s. Discutiendo profundamente la obra de Lévi-Strauss, que fue parte del debate del estructuralismo, pero que no simplemente construyó una carrera académica, ni tampoco fue el mandarín típico de la academia francesa, sino que fundamentalmente siempre se vió a si mismo como un provocador, como alguien que intervenía en las cuestiones políticas, sociales y culturales de la francia de su tiempo. 

Bourdieu reflexionó hondamente en lo que el denominó la domincaión simbólica, ese mecanismo a través del cual, el dominado es parte también del dispositivo de la dominación. Atravesando la escena pública, fue un intelectual en la tradición de Sartre, en esa gran tradición francesa ignaugurada por Voltaire, el hombre que toma la palabra para discutir las injusticias de su tiempo. 

Bourdieu también indagó profundamente la perdida del papel del estado, le preocupó el vaciamiento del espacio público y el avanze de un tipo de ciudadanía ligada al consumo, al hedonismo y al individualismo. También profundizó lo que el denominaba "hábitus", la construcción de sentido común, como el mundo educativo produce capital cultural y determina muchas veces las condiciones de posibilidad sociales del individuo. 

Significó un buscador que desde la sociología también complementó en su indagación a la filosofia, la linguística, la etnología y la antropología. Utilizando una sociología crítica asi como también una práctica cuantitativa de la observación empírica. Siempre teniendo como horizonte la necesidad de pensar críticamente las estructuras de la sociedad y las formas de construcción de sentido y de individualidad en el interior de la misma. 

Para Bourdieu se trataba de desestructurar un pensamiento armado, una lectura meramente costumbrista de la realidad, tratando de oradar y quebrar un sentido comun invisiblemente esclavisante, penetrando en las mismas fuentes de su propia producción. Siempre buscó abordar de que manera se crean las condiciones de producción de ideologías, de verdades, de concepciones y formas de dominación. Fuerzas en el que todo ser humano está inserto inevitablemente.

miércoles, 8 de junio de 2016